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acerca de la COP-17



Ante todo, nos da una gran alegría estar en contacto nuevamente, esta vez desde este nuevo correo, con cambios importantes en la asociación y muchos deseos de que este vínculo nos sirva para potenciar el trabajo que cada uno hace en su rincón del mundo.

Muchas cosas han pasado en este último año, desde aquel encuentro en las afueras de Cancún. Entre ellas, que la asociación civil que fue formada en 2010, por voluntad de la mayoría de los que estuvieron trabajando en la organización, ha decidido continuar operando. 

A través de este correo queremos reconectarnos para no perdernos de vista y seguir aprendiendo y accionando juntos para cambiar el sistema, no el clima.

Con este nuevo contacto queremos compartirles tres artìculos de análisis tomados de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) sobre lo ocurrido durante la Conferencia de Cambio Climático (COP-17) que tuvo lugar el pasado diciembre en Durban, Sudáfrica.

El primero de *Pablo Solón*, ex representante  de la delegación Boliviana ante la COP 16; el segundo de *Joan Buades*, crítico de la industria turística predadora de Mallorca; y el tercero de *Sally Burch*, periodista independiente británica, residente en Ecuador y directora ejecutiva de la ALAI.

Ojalá resulte de su interés. Agradecemos nos ayuden a hacer circular este mensaje a todos los compañeros que han sumado al proceso de Cancún, así como a aquellos quienes, afines a nuestra mirada, reconocen que el ecologismo es ante todo una visión política *crítica del desarrollo, del extractivismo y de la creencia de que la Madre Naturaleza es una "fuente de recursos"*.  Contra toda visión economicista de la Naturaleza, aquí seguimos.

  

Klimaforum México A.C.

Comisión de Comunicación



El Paquete de Durban: “Laisser faire, laisser passer” (dejar hacer, dejar pasar)

Pablo Solón

 

 

La Conferencia de Cambio Climático terminó dos días después de lo previsto aprobando un conjunto de decisiones que recién se conocieron horas antes de su adopción. Algunas decisiones no estaban completas el momento de su consideración. Les faltaban párrafos y algunas delegaciones ni siquiera tenían el texto de las mismas. El Paquete de decisiones fue puesto por la Presidencia Sudafricana con el ultimátum de “Tómalo o déjalo”. Sólo a la Unión Europea se le aceptó modificaciones de último momento en plenaria.

Varias delegaciones hicieron duras críticas a los documentos y manifestaron su oposición. Sin embargo, ninguna delegación objeto de manera explicita y consecuente la adopción de estas decisiones. Al final el paquete entero se adoptó por consenso sin la objeción de ninguna delegación. Los elementos centrales del Paquete de Durban se los puede resumir de la siguiente manera:

 

1)    Un Zombi llamado Protocolo de Kioto

 ·      Un muerto viviente sin alma: Las promesas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para el segundo período de compromisos del Protocolo de Kioto representan menos de la mitad de lo necesario para mantener el incremento de la temperatura por debajo de los 2ºC.

·      Este Zombi (segundo periodo del Protocolo de Kioto) recién se adoptará el próximo año (COP 18).

·      No se sabe si el segundo periodo del Protocolo de Kioto será de 5 u 8 años.

·      Estados Unidos, Canadá, Japón, Rusia, Australia y Nueva Zelandia estarán fuera de este segundo período del Protocolo de Kioto.

·      Esta será conocida como la década perdida en la lucha contra el cambio climático.

 

 2) Nuevo régimen del “Laisser faire, laisser passer”

·      El 2020 entrará en vigencia un nuevo instrumento legal que remplazará el Protocolo de Kioto y afectará seriamente los principios de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas.

·      Los elementos centrales de este nuevo instrumento legal ya se los puede apreciar por los resultados de las negociaciones: a) promesas voluntarias en vez de compromisos vinculantes de reducción de emisiones, b) mas flexibilidades (mercados de carbono) para que los países desarrollados cumplan sus promesas de reducción de emisiones, y c) un mecanismo de cumplimiento aun mas débil que el del protocolo de Kioto.

·      El nuevo instrumento legal abarcará a todos los Estados borrando la diferencia entre países en desarrollo y países desarrollados. El principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” y establecido en la Convención de Cambio Climático irá desapareciendo.

·      El resultado será la profundización del régimen del “Laisser Faire, laisser passer” que se ha inaugurado en Copenhagen, Cancún y Durban y que lleva a un incremento de la temperatura de más de 4ºC.

 

 3) Un fondo Verde sin fondos

 ·      El Fondo Verde tiene ahora una arquitectura institucional en la que el Banco Mundial es un actor clave

·      Los 100 mil millones son sólo una promesa y NO serán provistos por los países desarrollados.

·      El dinero vendrá del mercado de carbono (que está colapsando), de la inversión privada, de créditos (que habrá que pagar) y de los propios países en desarrollo.

4) Un salvavidas para los Mercados de Carbono

 ·      Los mercados de carbono existentes vivirán independientemente de la suerte del Protocolo de Kioto.

·      Además se crearán nuevos mecanismos de mercado de carbono para cumplir con las promesas de reducción de emisiones de esta década.

·      Es un intento desesperado por evitar que desaparezcan los mercados de carbono que están colapsando debido a que los Bonos de carbono han caído de 30 euros la tonelada a 3 euros la tonelada de CO2.

·      Los países desarrollados reducirán menos de lo que prometen porque compraran Certificados de Reducción de Emisiones de los países en desarrollo.

 

5) REDD: un incentivo perverso para deforestar en esta década

 ·      Si no talas árboles no podrás emitir certificados de disminución de la deforestación cuando entre en funcionamiento el mecanismo de REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques).

·      CONSECUENCIA: deforesta ahora si quieres prepararte para REDD.

·      Las salvaguardas para los pueblos indígenas serán flexibles y de aplicación discrecional según cada país.

·      La oferta de financiamiento para bosques se posterga hasta la próxima década debido a que la demanda de Bonos de Carbono no se incrementará por las bajas promesas de reducción de emisiones.

 De los procesos de negociación de cambio climático no podemos esperar un resultado que salve a la humanidad y a la Madre Tierra. Los gobiernos anteponen la economía de las transnacionales frente a la necesidad urgente de emprender un nueva forma de vida en armonía con la naturaleza. La clases dominantes no van subvertir el capitalismo que es la causa de fondo del calentamiento global. Lejos de traer el capitalismo a la naturaleza a través de la “economía verde” es necesario emprender el camino del reconocimiento y respeto a los Derechos de la Madre Tierra.

¡Amandla! ¡Jallalla!

En las acciones y eventos de los movimientos sociales en Durban dos gritos se fusionaron: “Amandla” y “Jallalla”. El primero es una palabra Xhosa y Zulu del Sur de África que quiere decir “poder”. La segunda es una expresión aymará que significa “por la vida”. “¡Amandla! ¡Jallalla!” significa “¡Poder por la Vida!”.

Ese es el “poder por la vida” que trascendiendo fronteras debemos construir desde nuestras comunidades, barrios, centros de trabajo y estudio para frenar este genocidio y ecocidio que esta en curso.

Pablo Solón, analista internacional y activista social. Fue Embajador en las Naciones Unidas y Jefe Negociador de Cambio Climatico del Estado Plurinacional del Bolivia.

 

http://pablosolon.wordpress.com/

 

http://alainet.org/active/51513   12 /12/11

 

El show de Durban: Diplomacia zombie para el apartheid climático

Joan Buades

 

 (Mallorca, 1963) es investigador crítico en turismo, ambiente y globalización. Es colaborador permanente de Alba Sud. Forma parte también del Grupo de Investigación en Sostenibilidad y Territorio (GIST) de la Universidad de las Islas Baleares y colabora con Acción por un Turismo Responsable (ATR). Entre 1999 y 2003 fue parlamentario regional verde en Baleares y uno de los impulsores de la fiscalidad ecológica sobre el turismo, la llamada «ecotasa».

 

Si os gustaron las “emociones” del siglo XX, preparaos para las que viviremos durante el siglo presente... Recién despachada la cumbre climática de Durban, en tiempo de descuento y con la mayoría de las delegaciones quemando carbono en insostenibles vuelos de larga distancia no afectados por el Protocolo de Kioto, necesitamos recurrir a la ironía y a la historia para darnos cuenta de dónde estamos como especie.??A diferencia del paroxismo de Copenhague de hace dos años, cuando parecía que el mundo tenía al alcance un compromiso firme con la protección del clima hasta que a los VIP de la gobernanza mundial se les vio el plumero y todo se fue a pique, en Durban, in extremis, se ha llegado a un “acuerdo” que les salva la cara ante los telediarios. Básicamente, consiste en tres grandes “compromisos”: prorrogar el Protocolo de Kioto, que vence a finales del año que viene, hasta el 2015, promover de aquí a entonces la aprobación de un texto legal que incluya objetivos para todos y no solo para los estados industrializados como pasaba en Kyoto y, mientras tanto, crear un “Fondo Verde” para que llegue dinero al Sur de cara a su adaptación al cambio climático en curso. Además, está el anuncio que el próximo año habrá una 18ª Cumbre en Qatar. Es decir, que hay frenesí negociador para rato...??Todo ello, se ha podido embutir en un formato menor, donde han brillado por su ausencia los mandatarios de las grandes potencias contaminantes (del chino Jiabao a la brasileña Roussef pasando por prestidigitador Obama y el dúo Merkozy). Seguro que estaban ocupados en “resolver-la-crisis-europea-para-evitar-la-recesión-mundial-buscando-soluciones-vía-eurobonos-y-créditos-financieros-de-los-países-emergentes” (creo que he resumido bien el hilo musical que acompaña la mayor ofensiva neoliberal de los “mercados” contra la idea de democracia y de derechos sociales desde tiempos de Reagan y Thatcher). El tiempo es oro, nunca mejor dicho, y no iban a perderlo Durban, claro.??No todo el mundo se lo traga, ya se sabe. En la unión mundial de gente indignada que reivindica una democracia planetaria donde el clima y la idea de una sola humanidad tengan prioridad, la sit-com de Durban no ha hecho gracia. Se critica el guión, pero sobre todo los personajes, los diplomáticos negociadores, porque no eran creíbles: parecían zombies, gente que hace las cosas mecánicamente como si estuviera privada de voluntad. Representaban como espectros un papel que exigía compromiso con la trama de la vida, con los 7.000 millones de personas que vivimos ahora aquí y los 2.000 millones más que estarán en 2050.??Porque 14 años después de Kioto y pasadas 17 cumbres mundiales, el estado del clima que hemos conocido los últimos 12.000 años es extremadamente delicado. Basta decir que las emisiones de gases letales han subido un 49% desde 1990, el año de referencia. En 2010, en plena crisis económica global que habría que disminuir las emisiones, ha sido el peor de la historia, con un crecimiento del 5.9%. El “escenario” que dibuja este ritmo de desequilibrio climático es un Planeta que verá incrementada la temperatura media quizá hasta el doble de los +2 º C de aumento máximo sostenible que defienden tanto el IPCC como el “acuerdo” de Copenhague si no queremos caer en un escenario de catástrofe general.??La diplomacia zombie se deleita en acusar China e India, dos Estados "emergentes" que acogen más de un tercio de la humanidad, de incrementar irresponsablemente sus emisiones. China, por ejemplo, ha duplicado las emisiones entre 2002 y 2010. Así, las grandes regiones contaminantes históricas (Norteamérica, la UE, Australia y Japón), que han generado dos tercios de los gases de efecto invernadero desde 1850, pueden lavarse las manos de cualquier compromiso concreto y relevante de reducción de emisiones.??Este es el trasfondo interpretativo de Durban. Su traducción real es el de un cuadro de incentivos para la aceleración de la hecatombe climática. Significa un aplazamiento de tres años de la firma de cualquier tratado vinculante, mantiene la ficción de la prórroga de Kioto (que preveía la reducción de un 5,2% de los gases invernadero de los estados industriales en 2012 en relación al 1990) sin comprometer a nada los nuevos "tigres" emisores y retrasa la entrada en vigor de cualquier mecanismo en el 2020.??Además, el “acuerdo” incluye dos diamantes en bruto. Por un lado, el futuro tratado ya no se basaría en las exigencias científicas del IPCC de la ONU (que tantos quebraderos de cabeza han dado a las transnacionales petroleras y del carbón) sino meramente en la mera “investigación”. Seguro que los lobbies que han promovido la operación “Climagate” han brindado con Moët & Chandon. Por otra parte, los estados industriales pondrán 100.000 millones de dólares anuales en el Fondo Verde para el Sur empobreciendo pueda salir adelante. Pequeño problema: en ninguna parte consta ni cómo los pagará ni cómo se gestionarán. Lo único claro es que habrá que esperar a 2020 para que se ponga en marcha. ¿No provoca grima la tomadura de pelo al Sur más pobre, aquel que no ha creado el problema pero que es el primero en sufrir traumáticamente las consecuencias del cambio climático???Así, Durban se revela como una apuesta de los encargados políticos del capitalismo de casino para desentenderse del Sur, que constituye ahora mismo un 80% de la humanidad. Todo seguirá igual: buscando el crecimiento de base fósil a toda costa, sin limitaciones por motivos climáticos y sin comprometer ninguna ayuda real a las víctimas inocentes y masivas. ¿Quién decía que el apartheid había sido derrotado???Entre las previsiones que podemos hacer para la mitad de este siglo, es que, desgraciadamente, este nuevo apartheid hará verosímil la cifra, colosal, de 1.000 millones de refugiados climáticos que conjeturaba en 2009 la Organización Mundial de las Migraciones (IOM). Al amparo de la devastación climática, vamos camino a que se quintuplique el volumen de migraciones humanas actuales. A la vista de la regresión actual xenófoba y populista en buena parte del Norte, ¡cuántas convulsiones sociales no están incubando con consecuencias apocalípticas!??Y, claro, durante esta década, para el año que viene mismo en Qatar, ya no quedará ni el subsecretario del subsecretario con ganas de ir a otra cumbre climática. Este formato de solución ha acabado por falta de capacidad de liderazgo político global en un contexto de guerra relámpago neoliberal contra los restos del Estado del Bienestar en los estados de Norte y de ajuste de cuentas del nuevo imperialismo chino e indio hacia sus maltratadores históricos. Habrá que dar prioridad a la construcción, desde abajo y lo más en red posible, de espacios y experiencias de vida con emisiones cero que den una oportunidad al Sur, a la agricultura regional y ecológica y el desarrollo masivo de energías limpias. Es la única forma de generar la suerte como especie que necesitaremos cada vez más. Sabiendo, con Hölderlin, que “allí donde hay peligro, crece también la salvación”.

- Joan Buades |

ALBA SUD

 

http://alainet.org/active/51684  19/12/11

Plataforma de Durban: muy poco, muy tarde

Sally Burch

 

 

 

Todo indica que el planeta seguirá rumbo a un incremento de la temperatura promedio, luego del cierre de la última ronda de negociaciones de la Convención sobre Cambio Climático, realizada en Durban, Sudáfrica, en la primera quincena de diciembre. El acuerdo final, o Plataforma de Durban, adoptado por consenso luego de una última sesión maratónica de 40 horas seguidas, permitió, a lo mejor, rescatar el sistema multilateral del descalabro, pero resultó totalmente inadecuado ante la gravedad de la amenaza que pesa sobre la humanidad y el planeta.

De hecho, la cita mundial inició con expectativas tan pesimistas que cualquier acuerdo iba a parecer un éxito. Entre sus magros logros, se salvó el Protocolo de Kioto de una muerte inminente, al menos en apariencia, pues en la práctica se le ha ido vaciando de contenido y disminuyendo las metas. Algunos países –en particular la Unión Europea- accedieron a mantener sus compromisos de reducción de emisiones de gases invernaderos dentro de ese marco vinculante.  Además, se fijo el año 2015 para completar un nuevo acuerdo global que remplazaría el Protocolo, pero que entraría en vigencia solo a partir del 2020. También se acordaron los mecanismos de operación del Fondo Verde Climático para la mitigación y adaptación en los países en desarrollo, pero sin definir de donde provendrán los fondos.

A la vez subsisten grandes incertidumbres, vacíos e incluso claros retrocesos. Primero, no quedó claro si las nuevas metas de reducciones se cumplirán hasta el año 2017 o 2020. Y si es 2017, qué pasará entre 2017 y 2020. Además, el estatus del acuerdo a pactarse para 2015 no está claro. Si bien se adoptaría bajo la Convención sobre Cambio Climático y sería aplicable para todas las partes, la Plataforma de Durban dice que puede ser un nuevo protocolo u otro instrumento legal (vinculante), o bien un "acuerdo con fuerza legal".

Esta última fórmula fue la concesión que hizo la Unión Europea a la India para que deje de bloquear la resolución y acepte la fecha de 2015 (y no 2020) para pactar el nuevo acuerdo. Pero deja en la incertidumbre la capacidad legal que tendrá el nuevo instrumento para obligar a los países a cumplir con sus compromisos.

La Unión Europea, por su parte, puso en claro que solo aceptaría someter sus nuevas metas de reducciones (2012-2017) al Protocolo de Kioto, si los demás países aceptan que las nuevas metas a adoptarse en 2015 sean obligatorias para todos los países. Y por ello también insistía en que 2015 debía ser el plazo máximo para establecer un nuevo acuerdo legal. En cambio India y China querían postergarlo para 2020.

La reticencia de estos últimos países se debe a que un principio básico de la Convención es la responsabilidad compartida y diferenciada. Ello implica que todos los países del mundo deben contribuir a frenar el cambio climático, pero solo los países desarrollados (llamados del "Anexo 1"), principales responsables históricos del cambio climático, asumían metas de cumplimiento obligatorio. India y China no son parte del Anexo 1, pero siendo países muy grandes y en rápido crecimiento económico, sus emisiones son significativas y en aumento. La solución de compromiso –de cerrar en 2015 un nuevo acuerdo con carácter obligatorio para todos los países, pero su entrada en vigencia solo a partir de 2020- dejó insatisfecho a gran parte de las delegaciones oficiales. Muchos países en desarrollo, en particular los países del ALBA y los pequeños países isleños, se opusieron fuertemente a esta postergación a 2020, dada la urgencia de reducir las emisiones; además consideran injusto someterse a metas obligatorias. Sin embargo, a diferencia de Cancún hace un año, cuando solo Bolivia rechazó el acuerdo, en esta oportunidad ningún país se negó a votar por la Plataforma.

Otra debilidad de la Plataforma de Durban es que los compromisos del periodo 2012-2017 no refieren, como sí lo hace el Protocolo de Kioto, a una meta máxima agregada de reducción de emisiones, sino solamente a la suma de metas establecidas unilateralmente. Considerando que los estudios científicos establecen que las emisiones deben llegar a su tope en 2015, para de allí en adelante reducirse significativamente, si se va a evitar un calentamiento por encima de los 2 grados centígrados, parece sumamente irresponsable no contar con una meta común para esa fecha. De hecho, desde que entró en vigencia el Protocolo, las emisiones globales se han incrementado en 45%.

 

Acuerdos desfinanciados

En cuanto al Fondo Verde, particularmente los países del ALBA -que actuaron en bloque en la Conferencia- lograron introducir cambios en su estructura que le dan un carácter más democrático y más favorable a los países en desarrollo -según nos informó la delegación ecuatoriana-; además, abren la puerta para que, a partir del 2013, el Fondo pudiera salir de la administración interina actual del Banco Mundial, mediante una licitación abierta. Además, se creó un consejo (compuesto por gobiernos) cuyos integrantes se definirán hacia inicios del próximo año.

Estos cambios resultan ser una victoria pírrica, sin embargo, en la medida en que no se definió de donde provendrán los recursos para alimentar el Fondo. Los compromisos de Copenhague de juntar un fondo inicial de 30 mil millones de dólares hasta 2012 están lejos de haberse cumplido. EE.UU. propone que el Fondo sea alimentado con aportes voluntarios del sector privado. Los países del ALBA –entre otros- insisten en que tienen que ser principalmente fondos públicos, garantizados y a largo plazo. Por su parte, Ecuador puso sobre la mesa tres propuestas concretas para alimentar el Fondo, incluyendo, entre otros, un impuesto a las importaciones de petróleo en los países desarrollados y la emisión de derechos especiales de giro (mecanismo que ya fue utilizada en 2009 por el FMI para salvar a los bancos, cuando recabó 290 mil millones de dólares en un mes). No obstante, todo intento de abordar el tema de las fuentes de financiamiento chocó con una negación tajante de los países desarrollados.

Entre los retrocesos, Canadá anunció en Durban su salida del Protocolo, lo cual le ahorrará 14 mil millones de dólares en penalidades por no cumplir con sus metas de Kioto. Lejos de cumplir su compromiso de reducir sus emisiones en 6%, éstas se han incrementado en 17% sobre los niveles de 1990.  Este retiro crea un precedente funesto que hace añicos el principio de la obligatoriedad de los compromisos. Japón y Rusia, por su parte, ya habían anunciado que no renovarán compromisos vinculantes a partir de 2013. Japón, al menos, ha cumplido hasta ahora sus metas de reducción de emisiones.

EE.UU., el mayor responsable de emisiones, nunca firmó el Protocolo de Kioto, pero ello no le impidió mantener una postura de presión constante para frenar cualquier acuerdo nuevo. Hasta última hora buscó postergar toda negociación nueva para luego del año 2020.

La falta de definición fuentes de financiamiento afecta también la aplicabilidad de otros avances menores logrados en la Conferencia. Los acuerdos sobre adaptación y mitigación en los países en desarrollo arriesgan quedar en el papel al no contar con recursos. Lo mismo ocurre con los programas para frenar la deforestación y degradación de bosques (REDD). En el tema REDD se aprobaron, entre otros, las salvaguardas exigidas por los pueblos indígenas. Pero entre la delegación indígena las reacciones fueron mixtas. Mientras algunos expresaban satisfacción con lo logrado en ese tema, otros consideran que deja demasiada libertad a cada país para definir las condiciones. Como comentó Juan Carlos Jintiach, de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Amazonía –COICA-, en adelante la lucha será dentro de cada país; tanto para conseguir la aplicación de las salvaguardas, como para lograr que los fondos lleguen realmente a las comunidades. Otros sectores indígenas rechazan de antemano cualquier participación en el programa REDD por considerar que implica mercantilizar los bosques.

 

Movilización popular

En el espacio oficial, se hicieron presentes unos 5800 observadores inscritos (cifra que incluye a representantes de Naciones Unidas), quienes no podían entrar a la mayoría de salas de negociación, pero organizaron diversos eventos paralelos. Entre ellos, el foro de pueblos indígenas se reunió diariamente para compartir información sobre las negociaciones y concertar propuestas. 

Por fuera del sitio oficial de la conferencia, hubo la participación visible e imaginativa de sectores de juventud, trabajadores/as, informales, campesinado, indígenas, entre otros. En particular, se organizó un espacio autónomo, el "People's Space" (espacio del pueblo) en una universidad de la ciudad, donde se organizaron diversos eventos que avanzaron en la definición de agendas propias de las organizaciones sociales, donde la participación promedia era de un par de centenares de personas. Además, en las calles cercanas al centro de convenciones, la iniciativa “Occupy COP17” fue escenario de asambleas diarias y actos culturales, con decenas de participantes. Por su parte, la Vía Campesina organizó una movilización y montó un campamento, durante varios días, con más de 100 campesinos/as.

En estos espacios ciudadanos, y en la gran marcha del 3 de diciembre, fue muy visible la presencia de trabajadores y trabajadoras sudafricanos/as, incluyendo informales, como los recicladores de basura. Como explicó a ALAI uno de los organizadores de la marcha, Brian Ashley, en Sudáfrica el movimiento ambientalista es incipiente, en cambio tiene un fuerte e histórico movimiento laboral. Por ello se había optado por realizar un trabajo previo de movilización y sensibilización con sectores organizados de trabajadores/as, para que incluyan en su agenda el tema del cambio climático.

Pero si bien, durante toda la conferencia se mantuvieron acciones constantes de presión y exigencia a los gobiernos para que cumplan con sus responsabilidades, con diversos pronunciamientos y demandas, como también espacios de diálogo, no cabe duda que la presencia y participación de actores de la sociedad civil estuvo menos numerosa en Durban que en las dos anteriores conferencias; lo cual, seguramente, significó menor capacidad de hacer sentir a los gobiernos que el mundo los estaba vigilando.

 




¡ Qué frivolidad !

Aprovechan foro climático para ir a safari

Fuente:  Reforma, nacional / 09 Diciembre, 2011 Adriana Alatorre

DURBAN, Sudáfrica.- De visita oficial en Sudáfrica para participar en la cumbre sobre cambio climático, los diputados panistas Óscar Castillo y Víctor Balderas aprovecharon el viaje para ir de safari. Apenas llegados a Durban, el pasado fin de semana, tomaron una excursión para admirar rinocerontes, jirafas y elefantes en su medio natural.

Para Castillo resultó una experiencia memorable acariciar a un leopardo en una reserva. Los legisladores también se dieron tiempo para ir de compras, que han incluido artesanías y chamarras de la selección nacional de Sudáfrica, y para cenar en restaurantes que presentan espectáculos culturales autóctonos.

Su actividad en la cumbre ha consistido básicamente en reuniones con organizaciones civiles.

El formato de la cumbre, argumentan, no les permite una participación más activa en las discusiones. "No hay un espacio para nosotros dentro de estas negociaciones. Aunque venimos como observadores de las decisiones de la delegación mexicana, nuestra participación es limitada", señaló Castillo.

La delegación de diputados mexicanos en la cumbre incluye también a los perredistas Alejandro Encinas y José Luis Jaime y a los priistas Ignacio Pichardo y Alberto Jiménez Merino. Acudieron también los legisladores Jaime Álvarez Cisneros, del Movimiento Ciudadano; Pilar Torre, del Panal, y Carlos Alberto Ezeta, del PVEM, quien sólo participó formalmente un dos reuniones de la cumbre. Su esposa lo alcanzó en Sudáfrica y en pareja realizaron un viaje por su cuenta. 

Previamente, el diputado protagonizó una escena en la sede de la cumbre al reclamarle a gritos a una representante de la Embajada mexicana en Sudáfrica que no recibió el trato que merecía. Reprochó el que no se le haya recibido al llegar al aeropuerto, así como la calidad del hotel donde se le hospedó. "Cuando llegue a la Cancillería ya verás", advirtió a la funcionaria entre manoteos. Al menos cuatro de los diputados -Encinas, Jaime, Pichardo y Torre- fueron invitados por la Organización Global de Legisladores para un Medio Ambiente Balanceado (Globe). "No es un espacio donde podamos integrarnos fácilmente, pero a través de Globe participaré en dos mesas de discusión", indicó el priista.?

La organización presentó el pasado lunes un estudio comparativo sobre las leyes relacionadas con el cambio climático en 17 países, incluyendo México, en donde apenas el pasado martes se aprobó en el Senado la ley en la materia.

 



Amenaza el calentamiento global a 30% de animales y plantas, advierte la ONU

Para la lectura de este artículo los invitamos a ver el siguiente vínculo:  

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Dar continuidad al Protocolo de Kyoto, expectativa de Durban

Fuente:  La Jornada, sociedad y justicia / 05 Diciembre, 2011 AFP

Durban, Sudáfrica, 4 de diciembre. La conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre el clima aborda a partir de este lunes en Durban (África del Sur) los temas más difíciles y tendrá cinco días para canalizar las negociaciones climáticas tratando de dar continuidad al emblemático Protocolo de Kyoto. La pregunta es si Estados Unidos, aunque también China e India, estarían dispuestos a dar desde este año un paso para aceptar los objetivos obligatorios contra la emisión de bióxido de carbono (CO2).

Ésta es una de las señales esperadas por Europa antes de aceptar que se mantenga en vigencia el Protocolo de Kyoto. Por ahora “Estados Unidos e India son reticentes”, indicó el domingo un negociador europeo, quien subrayó que China lo será tal vez menos.

Tras la primera semana de discusiones técnicas para rastrear los temas a nivel de negociadores, unos 130 ministros y algunos jefes de Estado y de gobierno llegan esta semana a Sudáfrica para arbitrar las decisiones y redactar el acuerdo que debe estar concluido el viernes, último día de la conferencia.

Para tratar de dar nuevo dinamismo a las negociaciones climáticas estancadas desde la decepción ocurrida en la cumbre de Copenhague, a finales de 2009, cuyo contenido no garantiza hasta ahora frenar el calentamiento climático mundial detrás del umbral de 2 grados C, los europeos pugnan por una luz verde en Durban.

Al contrario de Japón, Rusia o Canadá, los países europeos se muestran dispuestos a aceptar un nuevo periodo de acuerdos en el marco del Protocolo de Kyoto. Esto posibilitaría mantener vigente el único tratado que impone objetivos obligatorios para reducir gases con efecto invernadero a unos 40 países industrializados, luego del primer periodo que termina a finales de 2012.

Este gesto es reclamado por los países en desarrollo, por la responsabilidad histórica de los países industrializados en el calentamiento, incluso si ese tratado cubre ahora menos de 30 por ciento de las emisiones globales, pues no fija compromisos ni a Estados Unidos ni a los grandes emergentes, entre ellos China.

A cambio, Europa insiste en una agenda donde figuren los principios y el calendario hacia la elaboración de un nuevo tratado que, hacia 2020, fijaría objetivos obligatorios a todos los países.

“Participé en 16 de las 17 reuniones (anuales) desde el inicio de este proceso, y ésta es una de las más imprevisibles que haya conocido”, dijo Alden Meyer, analista del grupo de reflexión estadunidense Union for Concerned Scientists.

En un campo en que la influencia es a veces proporcional a la cantidad de CO2 lanzado a la atmósfera, una inflexión de China, primer emisor mundial por delante de Estados Unidos, podría abrir el camino a un acuerdo.

Una inflexión que parecen insinuar algunas declaraciones chinas esta semana en Durban.

“Se puede esperar que China opte por una alianza con Europa, para reinyectar ambición a las negociaciones”, dijo Emmanuel Guerin, director del programa de energía y clima en el Iddri (Instituto de desarrollo durable y de relaciones internacionales de Francia).

Falta saber cómo reaccionarán “Estados Unidos e India, que por razones diferentes no hacen mucho por ahora”, agregó.

“Nuestro objetivo en estas negociaciones no debe ser lanzar otro proceso para un nuevo tratado”, indicó ante la prensa el sábado el jefe de la delegación india, Jayant Mauskar. A comienzos de la semana, Estados Unidos no se había mostrado muy favorable a la elaboración de esta agenda, pues considerar que “la idea de aplicar una forma a la acción antes (de definir) el contenido no tiene mucho sentido”.

“Si el proceso es lento frustra a mucha gente”, señaló la responsable de Naciones Unidas sobre el clima, Chistiana Figueres. “Pero debe ser lento, pues involucra a todos los países. Será lento, pero eficaz”, agregó, mientras miles de personas se manifestaron el sábado en Durban en favor de que haya acciones “urgentes” y “equitativas”.




James Hansen says Obama missed the boat on climate

Autora: Miriam Braun / sad?Editor: Nathan Witkop

Fuente:  Deutsche Welle

DW visits James Hansen to discuss the US response to climate change. The head of NASA's Goddard Institute for Space Studies is possibly best known for his 1988 testimony to Congress on the dangers of global warming.

In the United States, climate change is a touchy subject.

Some Americans still doubt that humans are altering the climate. Not James Hansen. He stands among those who have been concerned the longest with humans' rising output of carbon dioxide and its implications for the planet.

His spacious New York office is filled with heavy 70s wooden furniture.

Piles of books and scientific studies cover every available surface. Photos of his grandchildren hang on the wall. "The newest one is Lauren Emma," he says, indicating one picture. "She's two-and-a-half days old there," he adds.

Hansen is director of NASA's Goddard Institute for Space Studies in New York and a professor at Columbia University.

He says he doesn't want to scare his grandchildren about the future, but does use them "shamelessly" to pull at the heartstrings of adults "because what we are doing is affecting the lives primarily of these young people."

Neglected climate protection

With so many immediate concerns, climate change doesn't figure highly for many people in the US. 

On Capitol Hill, most energy has been spent addressing the poor state of the economy and health care reform. Action on climate has drifted into the background in Washington.

That disappoints Hansen. He says President Barack Obama missed a rare opportunity.

"When he came into office his popularity was so high," Hansen said. "The public would [have been] willing to move the country."

Now, with the economy in turmoil, his sheen tarnished and his team's attention focused on reelection, Obama has no room to maneuver - even though attacking the climate problem would also help address energy security and the country's dependence on foreign oil.

Cap-and-trade solution

Though the US lobbied hard at climate negotiations in the 1990s for a market-based approach to solving the problem, today federal 'cap-and-trade' legislation looks like a distant prospect at best.

Yet Hansen opposes the kind of European-style emissions trading scheme that many environmentalists would like to see the US embrace. 

"There is no way to prevent big banks from being involved in a cap-and-trade system," Hansen says.

"Where does the money come from that the banks are making? It comes from the public of course, in energy prices."

Hansen fears that emissions trading schemes are too open to money-making while doing too little to curb emissions.   

Though shy by nature, in recent years Hansen has increasingly stepped out of the confines of academic discussion to take a more prominent role in advocating the urgency of the task at hand.

He has attended climate demonstrations in Washington, D.C. He was even arrested. In editorials and open letters to President Obama, he has appealed to policymakers and taken aim at industries that profit from fossil fuels.

But his criticism isn't directed only at them.

He also takes aim at large environmental organizations, some of which "have been in Washington too long," for pinning their colors to a cap-and-trade mast.

"They've become part of the system and are willing to promote ineffectual policies in order not to upset too much the powers that be."

For transparency's sake

As long as fossil fuels are the cheapest source of energy, they'll continue to be bought and burned.

The trouble is, the true costs of their pollution are not factored into their final price - they're picked up by the public.

The US National Research Council estimates that coal alone causes at least 21 000 premature deaths each year and generates $120 billion dollars annually in hidden costs – not including those tied to climate change.  

Hansen would like to see these costs levied at source, and their revenues returned directly to the public. He says a 'fee-and-dividend' system would be fairer, more transparent and more effective than carbon trading.

"You have to put a price on carbon emissions. It should be collected on the fossil fuel companies, and the money would have to be distributed to the public," Hansen says. "Rather than governments deciding 'oh I'm going to use this money to fund solar panels' it should be the market that makes those decisions."

Yet he fears that democracies appear ill-placed to take this kind of action.

It's estimated that the oil and gas industry in Washington spends more than a billion dollars each year on lobbying. Democracies in which decision-makers only stay in power for two-to-six years seem too focused on short-term objectives, Hansen laments.

He is, however, optimistic that China recognizes its long-term interests in weaning itself from fossil fuels.

"If we are going to get action, if that's going to happen soon, it will probably have to be led by China, which is not a democracy, but which seems to be making rational decisions," he says.





Por el cambio climático no se han vendido tractores

Perdonen ustedes que pongamos el vínculo con este artículo, es para que cotejen en las estupideces que se fijan.   
Para quienes se quieran ahorrar el disgusto, mejor sigan al siguiente artítulo.

Ver qué estupidez…




Bancos dieron 310 mil mdd a empresas contaminantes

Fuente:  Milenio, tendencias / 01 Diciembre, 2011 Sudáfrica • EFE

 

Los grandes bancos del mundo prestaron desde 2005 hasta 2010, 232 mil millones de euros (casi 310 mil mdd) a la industria que usa carbón, una importante fuente de emisión de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases causantes del efecto invernadero.

Así lo señala un informe divulgado ayer por BankTrack, una red internacional de ONG que hace un seguimiento de la actividad del sector financiero, en un acto paralelo a la XVII Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP17) de Durban (Sudáfrica).

El documento, titulado “Financiando el cambio climático,” examina la cartera de negocios de 93 de los principales grupos bancarios del mundo y su apoyo a 31 compañías mineras extractoras de carbón y 40 empresas productoras de electricidad a partir de ese mineral.

Entre 2005, cuando entró en vigor el Protocolo de Kioto para recortar las emisiones de gases, y 2010 los bancos aportaron a esas empresas los citados 232 mil millones de euros.

“Entre 2005 y 2010 la financiación del carbón casi se dobló. Si no metemos en vereda a los bancos la financiación del carbón continuará”, dijo Tristen Taylor, de la ONG sudafricana Earthlife Africa.

El estudio incluye una lista de los 20 bancos —llamados por BankTrack asesinos del clima— que más financiación han facilitado a la industria dependiente del carbón, en su mayoría de EU, el Reino Unido, Alemania, Francia, Suiza, China, Italia y Japón.

Los cuatro primeros bancos de la lista son los estadunidenses JP Morgan, Citi, Bank of America y Morgan Stanley, precisa el informe.

La construcción de una central eléctrica de carbón es costosa, recuerdan las ONG, pues una planta típica de 600 megavatios cuesta unos 2 mil millones de dólares.

“Pese al hecho de que el cambio climático ya está teniendo un grave impacto en las sociedades más vulnerables, abundan los planes para construir nuevas centrales eléctricas de carbón”, señaló Heffa Schuecking, representante de la ONG Urgewald.

“Si los bancos financian esos proyectos, agregó Schuecking, arruinarán los intentos para limitar el calentamiento global a 2 grados centígrados”.

BankTrack insta a los bancos a convertirse en “actores responsables con el clima”, abandonar la industria del carbón y apostar por energías renovables.





          Un año más de COP’s     ¡Salú… !

Autor:  Fidel Herrera;  UPC  (Universidad Peruana de Ciencias)

 

Hoy hay que brindar.

Ha pasado un año desde que la COP-16 se llevara a cabo en la ciudad de Cancún (¡bonito sitio para visitar!); ¿qué se hizo?, ¿qué se logró?, casi nada, o más bien, nada realmente favorable, sino antes todo lo contrario.  A lo más, miles de burócratas de todo el mundo  –casi 16,000 para ser más precisos-  conocieron Cancún a expensas de sus compatriotas correspondientes (quienes oportunamente pagaron sus impuestos), se imprimieron toda una serie de panfletos diciendo en varias formas lo maravilloso que es el REDD, el REDD+ y el REDD++, pues el gobierno en turno de México actúa oportunamente, por convicción y por su cuenta, como simple peon para insertar en América Latina tan nefastos programas, actuando como esbirro de los grandes capitales, comandados por el gobierno (también en turno) de los Estados Unidos, el cual a su vez recibe las órdenes de los banqueros, principalmente norteamericanos, británicos e israelitas.   

Durante el año miles de personas murieron a causa de inusuales inundaciones, huracanes, monzones, tornados, nevadas, sequías y demás alteraciones climáticas.  Se han perdido grandes extensiones de tierras de cultivo, de bosques y selvas y murieron también miles de especies de flora y fauna (aunque esas a nadie le importa), comunidades originales perdieron o han visto alteradas sus formas de vida y manutención  –ojo, ya no va a haber folklore-  y por doquier ingresaron millones a la fase de pre-exterminio.

Mientras, los banqueros se auto-otorgaban bonos, los grandes empresarios y dueños de las trasnacionales pensaban si es mejor quebrar primero a Grecia, a Italia o a ambos, antes que proseguir con Portugal, España, Irlanda, etc.  (de los países del tercer mundo mejor ni hablamos).  O si azuzaban a las grandes masas en los países de Medio Oriente, para poder luego recoger sus escombros y adueñarse de sus bienes naturales (agua, petróleo y otros insumos no menos apetitosos).  ¿Es preciso mencionar aquí los intentos por desaparecer al Euro como moneda, mientras se imprimen trillones de dólares que nadie respalda y que no valen un comino?

Los depauperados, los ahora sin trabajo, los indignados, los ocupa, todos ellos son apenas el calentamiento, son el preámbulo para lo que se avecina: más privatizaciones, menos gasto público, más despidos, etc.  Hay que comenzar a probar las nuevas macanas y garrotes de fibra de carbón, hay que comenzar a ver qué tal les dejan la piel de los rijozos los nuevos gases lacrimógenos (que combinan gases tóxicos-gel y cancerígenos –como los que ahora utilizan en Egipto), hay que ver qué tan seguras resultan las tanquetas, y por supuesto: las jaulas portátiles para los insurrectos, que tan útiles resultaron en los pasados disturbios de Londres.  También hay que probar los camiones blindados y los tanques, pero eso se va a poner a prueba en Baharein y en Arabia Saudi.  El premio mayor, el regalo sorpresa está reservado para Irán, ¡bien que se lo merecen!

¿De qué hablábamos?,  ah, si, del cambio climático.  No bueno, eso es como cocinar a fuego lento a las masas, como para preparar los ulteriores despojos sin prisas, de una forma muy impersonal, por lo demás, para que tampoco se generen los tan patéticos resentimientos que se han gestado en contra de los estadounidenses, o de los israelitas, que mantienen al sionismo como la joya de la corona.  ¡Mejor que se lo echen en cara a dios, que al fin y el clima viene del cielo!

La COP-17 es este año en Sudáfrica (qué bonito sitio para visitar, suena exótico, ¿no nos comerán?).  “Yo nunca he comido carne de leopardo”, “Yo nunca he visto los rinocerontes más que en el zoológico y me han contado que los están matando para quitarles sus cuernos.”  No se preocupen, los miles de burócratas podrán acudir a alguno de los tantos safaris preparados entre junta y junta, para romper el tedio, y hasta quizá, si tienen fortuna, puedan llegar a comprarse uno de esos frasquitos con polvos afrodisiacos (de cuerno de rinoceronte, por cierto) que venden los nativos ahora que estén en Sudáfrica, justo en la COP-17.  Así que una vez más brindemos, ¡Salú…!






          Schlechte Nachrichten aus Durban

Autor: Oliver Samson (dapd, dpa, ap, afp)  Redaktion: Sabine Faber

 

Das Jahr 2011 war nicht besonders warm – der Trend ist aber eindeutig. Erste Klimaziele werden aufgegeben, es wird heißer, Todeszahlen und Schäden nehmen zu - und die Industrieländer sind deutlich weniger betroffen.

2011 wird als zehntwärmstes Jahr in die Klimageschichte eingehen, wie es in dem am Dienstag (29.11.2011) beim UN-Klimagipfel in Durban veröffentlichten Bericht der UN-Organisation für Meteorologie WMO heißt. Die Temperaturen seien allerdings die höchsten in einem Jahr mit einem sogenannten La-Nina-Effekt - einer außergewöhnlich kalten Strömung im äquatorialen Pazifik, die eine relativ kühlende Wirkung habe. Die 13 wärmsten Jahre seit Beginn der modernen Klimaerfassung im Jahre 1850 lagen alle in den vergangenen 15 Jahren, sagte WMO-Direktor R.D.J. Lengoasa am Rande der Weltklimakonferenz. Weiter heißt es in dem Bericht, dass in der Arktis das Volumen des Meereises 2011 so gering wie nie zuvor gewesen sei. Die Ausdehnung habe den zweitniedrigsten Stand der Geschichte erreicht.

 

"Vergesst es", sagt der Metereologe

Nicht optimistisch: Michel Jarraud, Generalsekretär der WMO

Die Angaben zeigten, "dass sich das Weltklima erwärmt und dass diese Erwärmung auf menschliches Handeln zurückzuführen ist", erklärte WMO-Chef Michel Jarraud am selben Tag in Genf. Eine bei vergangenen Gipfeln als Ziel ausgegebene Begrenzung der Klimaerwärmung auf zwei Grad Celsius über vorindustriellem Niveau sei bereits jetzt eine Herausforderung. Einige Inselstaaten hatten sogar ein Ziel von 1,5 Grad gefordert. "Vergesst es", sagte Jarraud.

Wo es am Schlimmsten ist

Im Langzeitvergleich für die Jahre 1991 bis 2010 war laut dem Klima-Risiko-Index der NGO Germanwatch Bangladesch am stärksten von Wetterextremen betroffen, gefolgt von Birma und Honduras. Germanwatch warnte in dem in Durban veröffentlichten Bericht, die Verluste und Schäden durch den Klimawandel würden voraussichtlich weiter zunehmen. Der Index basiert maßgeblich auf Daten des Rückversicherers Munich Re und bezieht unter anderem die Zahl der Toten pro 100.000 Einwohner und den wirtschaftlichen Schaden ein. Insgesamt starben dem Bericht zufolge in den vergangenen 20 Jahren mehr als 710.000 Menschen an den direkten Folgen von Wetterextremen wie Stürmen oder Überschwemmungen. Es wurden Schäden von etwa 2,3 Billionen US-Dollar gezählt.

Durban bekam zu spüren, wie gefährlich das Wetter sein kann 

Auf der Liste befindet sich unter den ersten 20 Ländern nur ein Industriestaat - Russland auf Platz 18. Die Hitzewelle 2010 soll 55.000 Tote verursacht haben. Deutschland landete auf Platz 46.

Tote in Durban

Wie gefährlich die Effekte des Klimawandels sein können wurde den Delegierten in Durban eindrucksvoll bestätigt: Ein schwerer Sturm am Vorabend des Gipfels überflutete eine Siedlung in Durban, mindestens fünf Menschen kamen ums Leben. Das Dach der Konferenzhalle wurdebeschädigt.



 
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